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lunes, 9 de enero de 2012

Toda la gente



¿Has escuchado últimamente estas tres palabras por parte de alguien a quien intentas dar un consejo? Yo sí. Suficientes veces como para hacerme pensar y decidir escribir estas líneas.

Quizás hayas intentado prevenir a un amigo: “No cruces la calle tan distraído” o “no tomes alcohol si vas a conducir”. A lo mejor has querido prevenir a tu hija para que no se alimente de “junk food” todos los días o que no fume tanto. Probablemente hayas hecho el esfuerzo por convencer a un ser querido para que no viva su vida de acuerdo a como la viven los demás, las mayorías. O el grupo social al cual pertenece. Porque toda esa gente quizás se daña, sufre, se enferma, y a veces, también se mata, aunque ello no sea parte de sus proyectos. Pero también sucede. ¿Y cuál es la respuesta que recibes cuando los embistes con tu propuesta, y que se repite como si fuera la de un loro?:

"¡Pero si toda la gente lo hace!". 


Y yo me pregunto: “¿Qué tipo de respuesta es ésta?”
Dejemos de lado la falta de iniciativa de quien hará las cosas de acuerdo al comportamiento de las mayorías en una sociedad. Esto no es lo importante. En definitiva, se tratará de una persona con falta de iniciativa. Nada grave. No olvidemos que tomar la decisión de imitar a quienes hacen las cosas bien puede resultar siendo una muy buena iniciativa. Quien no la posee, lo reconoce, y además sabe descubrir los comportamientos que más le convienen en otra persona estará siendo doblemente inteligente. Pero para ello se necesita haberle ganado a nuestro ego. Al menos, algunas batallas. Si por el contrario, no hemos encontrado esa hada madrina que nos guiará en los pasos adecuados para hacer aquello que parece ser tan complicado, como es “cuidarnos”, ejercitemos pues nuestras neuronas y pensemos, que para ello las tenemos.

No debemos olvidar, asimismo, la connotación infantil característica de este tipo de respuestas. La infancia de todos está repleta de niños y niñas respondiendo a los padres: “pero si todos los demás lo hacen”, cuando estos les niegan algún permiso. Quizás debiéramos empezar explicándoles las cosas a ellos. Para que cuando lleguen a adultos, puedan continuar siendo en parte niños, pero sólo en los aspectos positivos de sus vidas.

R. S.

de Helen Maran ¡VISÍTALO!



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