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lunes, 28 de noviembre de 2011

Comportamientos plásticos


































En 1891, Aleksandr Dianin descubrió el compuesto químico llamado Bisfenol-A, y que luego fue utilizado en los plásticos. En la década de 1930 comenzaron las sospechas sobre el daño que dicho componente podría estar causando en la salud. Hoy continuamos ocupándonos del tema sin que nada se haya hecho al respecto más que advertir a la población sobre los posibles daños que puedan ocasionarse en las niñas de corta edad. 

Durante el último tiempo se aconseja a los padres no utilizar mamaderas y chupetes cuya parte plástica contenga este componente químico. O en su defecto, utilizarlos durante un tiempo limitado. Luego de ser expuestos a una cierta cantidad de hervores, habiendo sufrido el natural desgaste del tiempo, roturas, quebraduras o rayaduras, deberían ser reemplazados por nuevos. Esto es debido a que parece haberse comprobado a través de múltiples estudios, que este material químico sólo se liberaría en dichas condiciones.

En los últimos días, ha sido realizada una nueva investigación en los E. U. A. y Canadá, cuyos resultados no han sido aún publicados en todos los medios y por la cual parece haberse comprobado, pero aún no del todo, que la influencia negativa de este componente químico en el comportamiento de las niñas (y no de los niños), comenzaría en el útero de la madre que queda embarazada. 

A partir de entonces se realizan pruebas de la concentración de dicho elemento en la orina de la madre y luego en la de la beba. Se llega así a una conclusión no concluyente de que la utilización por parte de las mujeres embarazadas, de líquidos y alimentos envueltos y embotellados en envases plásticos que contienen este componente químico produciría un comportamiento en las niñas a partir de los tres años de edad, que variaría entre hiperactividad, agresividad, problemas de concentración, dificultades en el estudio y aprendizaje, depresión y ansiedad. Asimismo explican, que los niños no son afectados debido a que el Bisfenol-A actuaría condicionado por las hormonas femeninas. 

Supongamos que hasta el momento ha sucedido lo que sucede siempre en casos similares. Es decir, nos encontraríamos frente a un componente químico, el Bisfenol-A, que aumenta considerablemente la dureza y duración de los plásticos (los artículos desechables pueden ser utilizados con confianza, pues no contienen este elemento). Por tal motivo quizás se intente conservar una poderosa industria económica mundial aunque ello cueste dañar la salud de nuestros hijos. 

Desde 1930 hasta la actualidad, las autoridades responsables de la salud pública en los diferentes países han tenido tiempo suficiente, al menos para obligar a los comerciantes a que den a conocer al público la inclusión detallada del componente químico en todos los artículos y productos de consumo que lo contienen. Esto se podría llevar a cabo por medio de una simple inscripción en el envase de los mismos, de igual manera que ocurre en el caso de los que poseen ingredientes considerados cancerígenos o los que contienen o están libres de gluten. Pero esta medida, para sorpresa de todos, tampoco ha sido considerada hasta el momento.

R. S. 


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