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lunes, 26 de septiembre de 2011

Grecia y el posible “cambio de papeles”

Imagen: WIKIPEDIA


Se dice que la naturaleza siempre termina autocompensándose. Es decir, nosotros la castigamos, ella sufre, pero finalmente se toma la revancha haciendo lo que debe hacer. Algo similar parece a veces ocurrir en política respecto de la angurria de algunos países ricos que en determinadas circunstancias les cuesta tomar la sabia decisión de dejar de ser tan ricos para poder seguir siéndolo y evitar dejar de serlo del todo.

Si un grupo de caminantes decide de pronto recorrer un camino de montaña sinuoso atando a la cintura de cada uno una soga que los mantenga unidos a todos podrán así ayudarse unos a otros en caso de peligro. En especial, cada uno que se encuentre en una eventual necesidad podrá asegurarse la asistencia del conjunto. Pero deberán tener en cuenta que, en alguna medida todos, estarán perdiendo su libertad. Si uno de los mochileros se debilita, se cansa, no puede continuar, todos los demás podrán asistirlo y con la soga que los une evitar que en un angosto sendero de cornisa el compañero caiga al vacío. Si avanzando algo más en el camino, el debilitado enloqueciera y decidiera precipitarse al vacío, el resto de los caminantes temerosos se unirían para suplicarle que no hiciera tal cosa. Pronto todos descubrirían el cambio en la relación. De ser los salvadores pasarían a ser los salvados. Consciente el débil hombre de su nuevo poder descubierto empezaría lentamente a manejar la situación e imponer nuevas condiciones. 

Ésta parece ser la situación de una zona político económica peligrosa desde que nació hace 10 años: la zona euro.

No parece ser demasiado compatible que un conjunto de países deseen mantener su soberanía e independencia política y decidan perder su libertad económica en función del conjunto. Mientras las cosas van bien entre todos los integrantes fortalecen la nueva moneda multinacional. Pero ¿qué pasa cuando la economía de uno de los integrantes pierde vigor? Porque entendamos bien el asunto: sus economías continúan siendo internas, individuales, independientes. Mientras su moneda ha pasado a ser la misma para todos. Y entonces ocurre lo que ha ocurrido con Grecia. Escuchamos rumores sobre la posible “quiebra de un país”, y luego de otro, y otro más (todos pertenecientes a la misma zona euro). Algunos países de África se encuentran hace muchos años en una situación económica mucho más grave que Grecia y jamás habíamos escuchado, ni antes ni ahora, sobre la posibilidad de su quiebra. Es más, ¿alguien puede acaso pensar que estos sucesivos salvamentos económicos que llegan a cientos de miles de millones de euros provienen del alma solidaria de los demás países? El constante abandono de los pueblos africanos con sus miles de infantes muriendo cada día cuando todavía no han empezado a vivir muestran lo contrario.

Llover sobre mojado. Así es como los países se apuran a “intentar rescatar” al país en peligro de quiebra concediéndole un préstamo que nunca podrá ser devuelto. Y luego otro. Hasta que la tercera vez descubren lo que podrían haber sabido con anterioridad. Esto es, que el dinero de los préstamos ya no está ni se reintegrará y que la situación económica del país afectado no ha mejorado sino empeorado. Y lo que es más, existen rumores en el sentido de que Grecia podría amenazar con abandonar la zona euro. Y los mismos rumores agregan que es probable que de inmediato los países acreedores se apuren a condonarle la mitad de la deuda. Entonces, la relación entre ellos habrá cambiado. El país socorrido dejará de serlo en cierto sentido. Y los salvadores quedarán en sus manos. De la misma manera que en el ejemplo de más arriba, cuando el conjunto de mochileros quedaba subordinado a un pobre compañero debilitado.

R. S.

1 comentario:

Ivan dijo...

Gracias por este aporte.

Después de reflexionar un poco y siguiendo con la comparación entre los caminantes y el conjunto de países, veo que parece ser que los caminantes llevan mochilas con pesos distintos, por lo que unos se cansan más que otros. Sin embargo, igualar los pesos de las mochilas (con todo lo que eso conlleva) no quita las piedras del camino. Lo que quiero decir, es que quizá el problema es que se quiere avanzar por el camino demasiado rápido, sin dejar que cada uno pueda sortear las piedras que se va encontrando.

Saludos.

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