google-site-verification: google5c087a0da00728df.html 'cookieOptions = {...};' msg,En este sitio se utilizan cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúas navegando, entendemos que aceptas su uso. ESCRITOS de Rudy Spillman: Explicar sin haber sido preguntado
Búsqueda personalizada

lunes, 18 de julio de 2011

Explicar sin haber sido preguntado

Pareciera ser lógico el dar explicaciones sólo cuando uno ha sido interrogado. Pero esto no siempre sucede así. No es lógico que siempre suceda lo que es lógico. La vida está repleta de ilógicos.

En principio, dejemos en claro que no siempre que somos interrogados estamos obligados a responder. Esto es algo tan sencillo en su enunciación y sin embargo tanta gente lo pasa por alto como si lo desconociera. Hasta me atrevería a afirmar (con perdón de quienes no desean ni pensar en ello por no ver movidas sus estanterías neuronales) que nunca estaremos obligados a dar explicaciones que no deseamos dar, valga la redundancia. La justicia también prevé en su legislación, entre nuestros derechos más legítimos, la posibilidad de “abstenerse de declarar”. Salvo que exista coacción física y/o psíquica, como la tortura, que siempre será un delito gravemente penalizado, de cualquier estrato de donde provenga.

Pero suponiendo que nuestro deseo es sí dar explicaciones, aquí nos encontraremos con un abanico de posibilidades que siempre dependerán de la personalidad del individuo del cual éstas se esperan y de las características de la situación dada. Hay gente que explica todo, desmenuzándolo una y otra vez hasta que le hacen saber que ya es suficiente, que han entendido. Y aun así, quizás ofrezcan un par de explicaciones más. Suele tratarse de individuos inseguros de su capacidad de expresar de manera clara y concisa los conceptos y las ideas. Pero también existen los que se apuran en expulsar vociferando un batallón de explicaciones por un sentimiento de culpa (sean o no culpables). Muchas veces, también sabiéndose inocentes creen ver todos los indicios y dedos índice señalándolos a ellos. Un grado de paranoia muy típico en algunas personas. Deciden pues defenderse antes de ser atacados.

Intentar imaginarnos lo que otras personas piensan de nosotros, de nuestra actitud o de determinada situación en la que posiblemente hemos intervenido, aunque casualmente acertáramos en nuestra apreciación, nos lleva a caer en un agujero mental oscuro y vacío de conceptos reales dentro del cual sin embargo, solemos encontrar las imágenes más disparatadas. Generalmente éstas coinciden con nuestras propias valoraciones, dudas e interpretaciones sobre nosotros mismos. Y aunque las imágenes encontradas en aquel oscuro agujero se hicieran tan claras como para saber mostrarnos lo que verdaderamente otros piensan sobre nosotros o las situaciones en las que hemos intervenido, esto no debiera ejercer influencia alguna más que el aprendizaje que de ello podamos obtener sabiendo valorar de la manera más objetiva posible, si aquellos han equivocado o acertado en el camino de sus interpretaciones.

De esta forma podremos de a poco, ir convirtiendo aquel oscuro y frío agujero de contenido fantasioso, en un colorido y hermoso jardín de flores donde podamos ver germinar la verdadera semilla de nuestra personalidad. Para ello deberemos ser constantes en el adecuado riego de nuestras interrelaciones con los demás y de nuestra introspección que nos permita sin limitaciones ir reconociendo lo que descubrimos, cambiando lo que deseamos y aceptando con amor a quienes en realidad somos.

R. S.

1 comentario:

dondelohabredejado dijo...

Lo que planteás es tan sano que debería ser naturalmente así. A mí me llevó años entenderlo y saber que no estaba obligada a dar explicaciones a nadie sobre lo que hiciese o dejase de hacer.
Un abrazo.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...