google-site-verification: google5c087a0da00728df.html 'cookieOptions = {...};' msg,En este sitio se utilizan cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúas navegando, entendemos que aceptas su uso. ESCRITOS de Rudy Spillman: Registro de conducir para tarjetas de crédito
Búsqueda personalizada

lunes, 21 de marzo de 2011

Registro de conducir para tarjetas de crédito

Y pensar que cuando el hombre quiso empezar a intercambiar bienes y servicios creando el comercio, todo comenzó con el trueque. Hasta hace poco había escuchado decir que en algunos lugares algo alejados del mundanal ruido, que alguna gente llama "humildes" o "subdesarrollados" y que yo llamo "naturales", todavía se podía apreciar el pago de la visita al médico por medio de "dos pollos", y similares. Aún hoy aparecen algunos puntos en el mapa en los que se puede apreciar a sus pobladores amistosamente intercambiando mercadería, servicios, oficios, profesiones, conocimiento. Con la gran crisis económica mundial que nos visitó a todos hace un tiempo, ha habido ciudades desarrolladas en diferentes países que han encontrado en la vuelta temporaria al antiguo trueque una forma de paliar de momento la grave situación.


Hasta hace apenas algunas décadas las cuentas y gastos se abonaban en "metálico", es decir, con billetes y monedas de uso corriente de la época y el lugar donde se llevaba a cabo su uso. Quien no deseaba utilizar dinero de manera directa usaba el cheque como medio de pago. Hasta que apareció ese nuevo "juguete" que revolucionó el mercado financiero internacional: la tarjeta de crédito, un trozo rectangular realizado en un plástico especial y con un "look" muy bonito, que además de la inicial comodidad supo otorgar estatus al usuario. Quien obtuviera su Visa, Mastercard, Diners o cualquier otra tarjeta, estaba mostrando además, poseer cierto respaldo económico.
De esta manera millones de personas en el mundo se han venido beneficiando en primer lugar, con la posibilidad concreta de llevar siempre dinero consigo sin llevarlo. Así no se corre el riesgo de perderlo o que a uno se lo roben, pues los sistemas de seguro implementados poseen cobertura total frente a la posible sustracción de la tarjeta de crédito. En segundo lugar, la misma es útil para financiar en largas y cómodas cuotas, los altos montos a que a veces ascienden las adquisiciones de los usuarios en un mismo mes. Esto hace que el bienaventurado poseedor del pequeño trozo de plástico acceda en un mismo mes a bienes y servicios que en otro supuesto le demandaría muchos meses de ahorros poder acceder a ellos.

Así es como no pocos inventos creados por el hombre, comienzan funcionando con una finalidad y luego se descubre que tienen otra. A veces, varias funciones más. La tarjeta de crédito se convierte con el tiempo en la culpable del desmedido endeudamiento de mucha gente alrededor del planeta. Deuda involuntaria, que es lo que pesa debido a que generalmente resulta difícil encontrar la forma de restituir lo adeudado. Es obvio que el verdadero responsable es el individuo deudor, que no ha sabido manejarla. ¿Sería entonces necesario quizás hacer un curso para aprender a conducirse con ella? Para saber finalmente instalar nuestros semáforos interiores que supieran de qué color encenderse en cada situación. Obtendríamos así un supuesto registro de conducir para tarjetas de crédito que nos aseguraría no arruinar nuestras vidas con ellas. ¿Cuándo podrá el ser humano aprender a tomar las rosas que se le obsequian pudiendo disfrutar de su perfume y sin la necesidad de ensartarse con sus espinas? O al menos, que contemos con un árbitro también interior, de los buenos. De esos que sabrán convertir la nuestra en "tarjeta roja" al momento que infrinjamos las reglas de juego. Un árbitro que con su profesional desempeño nos permita meter goles en lugar de recibirlos en este constante partido que es la vida.

Todos nuestros salvoconductos deberán proceder de nuestro interior, de nosotros mismos. Porque afuera, en la sociedad, parece que son muy pocos los interesados en que nos vaya bien.


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...