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lunes, 21 de marzo de 2011

Los libros que nunca se leerán


La nueva tecnología en constante avance devora como un dragón. En el camino, generalmente ganamos en comodidad y sofisticación, aunque a veces lo único que obtenemos como resultado del progreso es un cambio estéril que no nos aporta más que la novedad de algo distinto. Pero por suerte estos no son la mayoría de los casos. ¿Qué perdemos en el trayecto que va de la antigüedad que es hoy al supermodernismo de un futuro adelantado que se nos propone apenas para dentro de un rato? Perdemos, entre otras cosas, el disfrute de las cosas simples, el calor de lo personalizado que solemos cambiar gustosos por el frío metal de pequeñitos artilugios que nos ofrecen "todo en uno". Sólo falta que respiren por nosotros. La carrera evolucionista, en especial la tecnológica, se ha convertido en un mecanismo de cambio constante de tal manera que no nos deja tiempo ni para pensar si lo que se nos ofrece lo deseamos, pues mientras lo pensamos ya está apareciendo en el mercado algo superior.
Los libros no se encuentran al margen de este asedio. Las grandes y lujosas encuadernaciones, portadas originales y vistosas, todo el profesionalismo de cantidad de imprentas y editoriales corre el riesgo de esfumarse disipándose todas sus habilidades en un abrir y cerrar de ojos. En el mercado aparece un pequeño artilugio al alcance de cualquiera por un puñado de dólares y capaz de almacenar la cantidad de libros que no alcanzaremos a leer en todas nuestras vidas. Podremos agregar y quitar volúmenes a nuestro antojo, llevar toda nuestra biblioteca a cuestas sin que nos pese, evitar que dichos libros se deterioren o estropeen, agregado a todo ello una cantidad de sofisticadas funciones a las que se irán agregando otras más a medida que el costo del artilugio vaya descendiendo debido a mecanismos de la oferta y demanda en el mercado que muy pocos entienden pero de los que todos nos beneficiamos. Hasta que llegue el momento de la gran oferta que será debidamente promocionada y dirá algo así:

"Si llevas hoy el nuevo Best Seller de Fulano de Tal recibirás de regalo este nuevo artilugio conteniendo este GRAN LIBRO que has adquirido y otros 2.000.000 de libros más".

Sátira más, sátira menos, es lo que últimamente viene sucediendo. La carrera se hace muy veloz... y yo tengo la leve impresión de que, a la larga o a la corta, algunos aquí nos daremos un fuerte porrazo.
Hay quienes opinan que no hay que alarmarse. De la misma manera que los vídeos en DVD y toda su sofisticada calidad no lograron destruir el placer de asistir a un cinematógrafo público y disfrutar del espectáculo y la ambientación, así como tampoco la televisión en los años 50 logró desplazar a la radio cuya sintonía permanece hasta nuestros días, de esa misma manera no existe ninguna posibilidad de que estos traviesos "aparatitos" reemplacen el placer que una mayoría de lectores siente al tomar un buen libro entre sus manos. Y yo me pregunto, con el advenimiento del operador: "¿Dónde quedó nuestra ruidosa máquina de escribir, con sus largos tipos metálicos golpeando como martillos la hoja de papel?"



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