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lunes, 21 de marzo de 2011

Leer, en vez de escuchar y ver

Para los "lectores" que no disfrutan del vídeo para estas cosas, que prefieren leer a escuchar o para los que simplemente no les interesa ver mi imagen gesticulando en la pantalla, pero sí se interesan en el tema, aquí les traigo el texto completo de la conferencia por mí ofrecida el día 15 de diciembre de 2008, en el Hotel Kesar, de la ciudad de Eilat, ISRAEL, en oportunidad de llevarse a cabo la Quinta Convención CICLA de Amistad ISRAELÍ – IBEROAMERICANA.
CONFERENCIA
(El Pequeño Gran Paraíso que todos llevamos dentro)

CICLA

Centro Israelí para las

Comunidades Iberoamericanas

Arie Fainstein - Presidente
Buenas tardes a todos. Deseo agradecer a CICLA y a su Presidente, el Sr. Arie Fainstein, la deferencia que han tenido en invitarme a este evento. Yo quería aprovechar estos minutos que se me han concedido para contarles una pequeña historia que comienza por el año 1988 en que se produce un hecho extraño que cambia mi vida radicalmente. De pronto un día decido viajar con mi familia, mujer y 4 hijas, y radicarme en Israel. Yo contaba en ese entonces con 39 años de edad. Ustedes podrán preguntarse: "¿Y qué es lo que tiene de llamativo el decidir de pronto radicarse en otro país? Miles de familias deciden lo mismo". Y es verdad, el hecho en sí mismo no tiene nada de particular. Pero en mi caso específico, yo había sido siempre una persona que vivió toda su vida en el mismo lugar, la ciudad de Buenos Aires, y que si debía viajar a cualquier lugar distante, lo pensaba durante 3 días seguidos. Es decir que, las posibilidades de acuerdo a mi carácter y personalidad casi no existían, de que en mí naciera tan solo la idea de viajar con toda mi familia, con intenciones de radicación permanente, a un lugar tan lejano, con idioma, costumbres, clima, etc., etc., tan distintos a los conocidos, y concretar dicho viaje cuando me acercaba a la mitad de mi vida. Entonces la pregunta sería: ¿Cómo es que sucede esta situación?
Nuestra mente, misteriosa e inexplorada, que no ocupa lugar ni espacio dentro nuestro pero que sin embargo se encarga de dirigir nuestras vidas, se encuentra en un constante contacto con su origen, el Cosmos, la Mente Universal. Pero la sintonía con el mismo sucede sólo a veces y bajo ciertas circunstancias. Existe gente que logra sintonizar a menudo, hay quienes obtienen este privilegio apenas algunas veces a lo largo de sus vidas. Y en cambio otros, no han sabido nunca de qué se trata porque nunca se les presentó la oportunidad. Pero sepamos que todos poseemos la misma capacidad. El tipo de cerebro que da origen a esta insólita y poderosa parte abstracta que es la mente, salvando pequeñas variaciones, es el mismo, el cerebro humano.
Existen abundantes ejemplos de gente que ha sabido de la muerte de un ser querido en el mismo momento en que estaba sucediendo y muy lejos de su presencia; personas que han sabido siempre sin necesidad de experiencia alguna, en que negocios les iría bien; individuos que han tenido total convicción de que continuarían viviendo a pesar de la enfermedad terminal diagnosticada por los médicos. Hechos todos estos, increíbles, que solemos llamar pálpito, intuición, premonición, telepatía y que no son más que el poder de nuestra mente conectando con el Cosmos. Todo lo que existe es energía, pura energía. Nuestra mente también lo es. Es una infinitesimal parte de toda esa masa energética que es el Cosmos. ¿Cómo no vamos a ser importantes? Quítenle todas las partes al Todo ¿y qué queda?
Volviendo a mi historia, aquel día yo recibo por primera y única vez en mi vida, un haz de luz muy especial, muy fuerte y que posee la virtud de contener toda la luz pero a la vez no encandilarme. Proviene desde lo más alto del firmamento, e inmediatamente se desvanece. Pero queda su secuela, cual es una información que recibo. Mi mente me trae un pensamiento claro y contundente: "debo viajar a Israel y quedarme a vivir allí".
Lo sugestivo es que por la misteriosa forma en que recibo este "telegrama extraespacial" yo debiera haberme sorprendido. En cambio, me embarga una seguridad tal que me permite decidir mi viaje en aquel preciso momento. Sin dudas ni titubeos. La seguridad de que eso era lo mejor para mi familia y para mí era absoluta. No tenía planteos que hacerme. Y efectivamente, no me equivoqué.
Hay personas que reciben este mismo tipo de información de las formas más variadas. No todos reciben este haz luminoso. A cada uno le llega la información envuelta en diferente paquete. Mucha gente comenta que han recibido una revelación por medio de los sueños. Y esto es por completo factible debido a que éstos son también energía pero en otra dimensión. Existen individuos que experimentan estos fenómenos en forma asidua, otros no tienen la suerte de experimentarlos a lo largo de sus vidas y hay quienes, como a mí, se les presenta una sola vez. Pero suficiente para cambiarles la vida. También se dan los casos en que el individuo vive esta experiencia sólo a nivel inconsciente, de manera tal que de pronto observa cambios en su vida, su comportamiento, sus resultados; y todo le resulta extraño. Pero agradablemente extraño. Los resultados son siempre satisfactorios para él.
Doce años antes de mi viaje a Israel, enfermo de depresión. Pero no se trata de un caso ni siquiera similar al de las personas depresivas, aquellas que suelen estar de depresión en depresión, pero a niveles siempre manejables. A mí lo que me sucedió fue muy distinto. Yo había vivido una vida, hasta los veintiocho años de edad, exenta de todo tipo de depresión, de manera que tampoco sabía lo que era o que se sentía, al menos a nivel consciente. La enfermedad, alternando con profundos estados de angustia me postró durante dos largos años. Los más tristes de mi vida, en que debí sufrir lo indecible y ver sufrir a mi familia que se desvivía por ayudarme. Quedé despersonalizado e inutilizado como persona, obligado a dejar mi trabajo y todo tipo de actividad, no pudiendo ocuparme de mi familia y tampoco de mí mismo. Hubo tiempos de desolación en que estuvieron a punto de internarme debido a que el daño a mi familia y a mí mismo se reciclaba. Pero no. No hubo necesidad. Al final de aquella triste etapa logré recuperarme. Es más, renací de mis propias cenizas, robustecido como nunca. Pero yo, ya era otra persona, mucho mejor, casi la que había querido ser siempre. Ya no tenía la posibilidad de volver a ser el de antes. En aquel momento yo no podía saber que doce años después estaría dando las gracias a todas las fuerzas del Universo por haber padecido semejante enfermedad. Porque fue obvio, no sólo para mí, sino también para familiares y allegados, que el que yo había sido anterior a mi enfermedad jamás hubiese llevado la vida que luego llevé, enfrentando los desafíos de la manera que lo hice, sabiendo aceptar las derrotas como experiencias, abordando los éxitos en silencio y con prudencia y sabiendo recibir un extraño haz luminoso que me permitiría llevar a cabo lo que de otra manera nunca hubiese logrado hacer, esto es, vivir la vida que deseaba con mi familia y no la que me cayera de prestado por no animarme a realizar mi sueños.
Unos años antes de realizar mi "aliá" a Israel empecé a escribir un diario al que le coloqué título. Lo llamé "El Paraíso Escondido detrás de Nuestras Desgracias". A mi llegada a Israel abandoné su escritura quedando definitivamente inconcluso. Pero fue entonces que pude empezar a atar cabos y promediando una edad en que las personas comienzan a recordar más detalladamente hechos ocurridos en su lejano pasado que los vividos unos días o quizás hasta unas horas atrás, descubrí con sorpresa pero satisfecho, que acontecimientos como el de aquel paraíso, o sea, mi aliá a Israel, que había yacido escondido durante tantos años detrás de esa desgracia que fue mi enfermedad, se venían repitiendo una y otra vez a lo largo de toda mi vida y en todas las situaciones, por más importantes o triviales que hubiesen podido ser. Me bastaba con buscar un poco y allí los encontraba. Por supuesto que refiriéndome a mi pasado, lo que más registraba eran los hechos más o menos trascendentales. Pero a partir de ese momento comencé a vivir mi vida, buscando, observando y esperando. Los resultados fueron sorprendentes al principio. Y digo al principio, no porque luego hubiesen desaparecido sino porque terminé acostumbrándome a que sucedieran. Cada vez que algo no querido me sucedía, yo no tenía más que esperar. Tarde o temprano, la respuesta aparecía en otro hecho que me explicaría que lo que entonces había sucedido era sin duda lo mejor o que había venido a evitar un mal mucho mayor. Esto le ocurre a todas las personas, pero no todas se encuentran prestando atención, por lo cual la información se les escapa. Las Fuerzas y Energías del Universo son siempre positivas, se encuentran a disposición de todos y no tienen preferencias ni hacen distinciones de raza, ideología, color o de cualquier otra clase. Somos nosotros los que a veces las entorpecemos con nuestro pensar y nuestro actuar. Otras veces, también con nuestra distracción.
Pero esto no fue todo. En uno de esos viajes recordatorios por mi pasado, me recordé a mí mismo, a la edad de 5 años aproximadamente, sentado en un "enorme" sillón ubicado en el living de mi casa. Hoy sé que lo veía de gran tamaño debido a mi corta edad. Solía pasar horas sentado allí, simulando dar largas bocanadas a una pequeñita boquilla con cigarrillo, ambos de plástico, mientras en absoluto silencio, pensaba. Así fue como descubrí 45 años después, que desde aquellos precisos momentos yo utilizaba una técnica de "autoayuda" en épocas que ni siquiera esta palabra aún existía. Un método que no había inventado sino descubierto y que me ayudaba en el mantenimiento de mi salud y bienestar general. Mis recuerdos me permitieron a su vez descubrir que había venido utilizando dicha técnica en forma inconsciente durante toda mi vida. A partir de entonces continuaría utilizándola pero ya sabiendo lo que hacía. Esto daría un nuevo giro a mi vida.
Pasan los años y aumentan mis deseos de recopilar todo el material hasta que llega el momento en que siento que he logrado juntar y entender todas mis experiencias pasadas. Es cuando decido escribir un libro pero me encuentro con un impedimento. No logro esbozar la forma de traducir todo aquello en un texto. Ponerlo en palabras que se entiendan y que sepan transmitir genuinamente la idea. Luego de cuatro años de intensa búsqueda y el compartir las frustraciones parciales con mi mujer, un buen día se me da. ¡EUREKA! En aproximadamente 4 meses escribo el pequeño libro de tan sólo 102 páginas, en el que intencionalmente no vuelco la totalidad de mis experiencias, a los efectos de no confundir al lector y hacerle saber que las suyas propias al ejercitarse con la técnica pudieran a veces coincidir o no con el resultado de las mías.
Debíamos rescatar la técnica. Los resultados dependerían de cada persona. Pero siempre serían los más beneficiosos para cada cual.
Este libro se divide en dos partes:
-la primera es práctica y se subdivide a su vez en dos capítulos:
Capitulo I: C.A.P.A. (Corrector Anímico por Auto Mensaje) que confeccioné allá por los años 70 y hoy día se encuentra muy difundido. Está basado en el método del Poder de las Palabras de Émile Coué y es muy utilizado en especial, en los casos de angustia, depresión y demás trastornos del estado anímico.
Capitulo II: HABLA CON ELLOS (La Mente y El Cuerpo) es el nombre que le he dado a la técnica sobre la que me he estado refiriendo.
-La segunda parte es teórico-práctica y está contenida en el último de los capítulos de este libro:
Capitulo III: HASTA EL FONDO DE LA CUESTIÓN
Este capítulo se divide a su vez también en subcapítulos, en los que se tratan temas como: el amor al prójimo y a sí mismo, interrelaciones equívocas entre seres queridos, el temor bueno y el temor malo, los valores de la competencia, el beneficio de comprender a los demás, nuestro enemigo número 1: el ego, la venta de imagen, libertad encarcelada, la muerte bien entendida y otros.

Así es como le quito el nombre a mi viejo diario, el cual titulo de una manera más representativa de lo que en realidad es hoy, llamándolo a partir de entonces: DIARIO SIN FINAL.
A su vez, decido que "EL Paraíso Escondido detrás de Nuestras Desgracias" será el título de mi nuevo libro por considerar que libro y título han nacido el uno para el otro. Muchas gracias.
Rudy Spillman

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