google-site-verification: google5c087a0da00728df.html 'cookieOptions = {...};' msg,En este sitio se utilizan cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continúas navegando, entendemos que aceptas su uso. ESCRITOS de Rudy Spillman: MORIRSE DE RISA ES LA MEJOR FORMA DE SEGUIR VIVIENDO



Búsqueda personalizada

lunes, 21 de marzo de 2011

MORIRSE DE RISA ES LA MEJOR FORMA DE SEGUIR VIVIENDO

Hoy he despertado contento, alegre. No sé bien porqué hago este comentario si en realidad yo despierto así (con el mismo estado de ánimo) todos los días. Pero sí, hoy hubo una diferencia. Fui al baño, a los efectos de la acostumbrada higienización. Ni bien observé mi rostro ofreciéndome el acostumbrado feedback de la mañana frente al espejo, todo mi ser quedó inmerso en una tentación de risa que se continuaba sin mostrar atisbo alguno de querer detenerse (tampoco yo lo intenté). La risa resultaba reconfortante. Entonces ¿porqué intentar sofocarla cuando ha decidido instalarse, así porque sí, sin motivo aparente, en mi aun no higienizada boca, en forma de grotescas muecas y sonidos, que no hacen más que tentarme aun más (valga la redundancia), mientras atino a mirar, ya de reojo, mi destartalado ser a través del espejo y vuelvo a desternillarme de risa. Hasta que siento un reconfortante cólico estomacal (de los músculos, por supuesto) y carraspera en mi garganta. Todo va volviendo lentamente a su normalidad. Salvo por mi rostro empapado por las lágrimas de la alegría.
Entonces recuerdo dos aforismos que tengo escritos hace ya tiempo. El primero reza: No existen los sabios, sólo los menos ignorantes y el otro, dice: El ser humano mejor dotado intelectualmente es, sin duda, el que menor grado de estupidez posee.
Fue recién en ese momento que me di cuenta que me estaba riendo de mí mismo. ¡Y me produjo tanta satisfacción advertir que mi inteligencia relativa se basaba en mi grado de estupidez! Que eran inversamente proporcionales, una respecto de la otra. La primera aumentaría en la misma medida en que la segunda disminuyera. O viceversa. Todo es relativo y depende de la perspectiva desde la cual se observe. Pero convengamos en que nadie puede ser todo lo inteligente posible. Siempre existirá un área en que su grado de tontería aparecerá, por más pequeña que ésta sea.
Pero si yo esto lo sabía de antes, ¿porqué es que de pronto me causó tanta gracia esta mañana? Porque esto lo vi por vez primera en mí mismo y me di cuenta que estaba bien. Que era lo mismo ser muy inteligente que un idiota. Nadie puede arrogarse el conocimiento de qué es lo mejor. Pero sin duda, quien sepa que es tonto estará siéndolo en menor medida que otro que cree que se las sabe todas.
Por eso esta mañana no podía parar de reírme frente al espejo. No por mis pocos pelos parados o lo desalineado que pudiera aparecer mi rostro. Esa es mi fisonomía externa de todos los días al despertarme. Esto venía de más adentro y no se hubiese podido ver con ningún espejo.
Pasé un día espléndido, especial, mágico. Y me di cuenta que cuando el alma ríe no se necesitan motivos. Es la risa más saludable que existe. Y la que merece ser contagiada y no curada.
Espero que todos se contagien de mí (A mis lectores y curiosos que todavía no lo son).
Queda permitido pensar que soy un tonto.

R.S.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...